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Siguen las buenas noticias para los productores de caprino de Andalucía, al menos por lo que se refiere a la venta de cabritos. Después de que la primavera fuera muy complicada por las prohibiciones derivadas del estado de alarma y por el cierre de la hostelería, los precios se fueron recuperando durante el verano, tendencia que se está viendo confirmada con los primeros datos estadísticos del mes de septiembre, que han sido recopilados por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía.

 

Así, el precio actual de los cabritos en Andalucía se sitúa en 446,73 euros por cada cien kilogramos de animal en vivo. Esta cotización actual contrasta con los 428,47 euros por cien kilos que se registraban en la misma semana del pasado ejercicio. Por lo tanto, se ha producido un fuerte incremento interanual del 4,3%.

 

Estos datos son recogidos con periodicidad semanal por parte de la administración autonómica de diferentes explotaciones de caprino repartidas por varias provincias de la comunidad autónoma, que declaran sus precios de venta para realizar posteriormente una media.

 

 

 

La producción de carne de caprino en España se recuperó en el pasado mes de junio, coincidiendo con el final de las restricciones más duras del confinamiento, derivadas del estado de alarma por la pandemia de COVID-19. Así, los datos oficiales de la Encuesta de Sacrificio de Ganado, elaborada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), indican que en junio se produjeron en España un total de 721 toneladas de carne caprina, lo que significa un incremento del 2,7% frente a las 703 toneladas del mismo mes en el pasado año.

 

Sin embargo, esa recuperación en junio no ha impedido que la producción haya bajado sensiblemente en el primer semestre del año, debido a los malos datos de los meses de primavera. Así, el balance global de enero a junio indica una producción de 4.983 toneladas, por lo que se produce una reducción del 3,7% frente a las 5.177 toneladas del primer semestre del ejercicio 2019.

 

Las dos principales comunidades autónomas en producción de carne de caprino en España han tenido una evolución diferente, por lo que respecta al global del primer semestre. Así, Andalucía ha bajado un 0,6%, mientras que Canarias ha subido un 1,5% en su producción.

 

Además, se da la circunstancia de que el número de sacrificios ha descendido en mayor proporción en ese primer semestre del año. Por lo tanto, ha habido un cambio significativo en el peso medio de las canales de caprino. Se ha pasado de 8,05 kilogramos en el primer semestre de 2019 a 8,55 kilogramos en el presente año.

 

 

 

La producción de carne de ovino emite señales de una cierta recuperación. Según los datos del mes de junio de la Encuesta de Sacrificio de Ganado, elaborada por los servicios estadísticos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el final del confinamiento más estricto permitió que se moderara la dura caída que se había experimentado en los meses anteriores. Así, en el mes de junio se produjeron en España un total de 10.468 toneladas de carne ovina, lo que significa una reducción del 0,8% respecto a las 10.556 toneladas que se habían registrado en junio de 2019. Debe tenerse en cuenta que la producción había caído en un 5,2% en mayo, un 13,9% en abril y un 2,6% en marzo.

 

Con estos datos del mes de junio, ya está cerrado el primer semestre del año. La evolución en la producción de carne durante el periodo de enero a junio ha sido bastante negativa, debido a ese descenso tan acusado en los meses de primavera. Según los datos ministeriales, en el primer semestre se han producido un total de 56.676 toneladas de carne ovina, por lo que se produce un fuerte descenso del 5,6% respecto a las 60.055 toneladas del año anterior.

 

En el análisis por comunidades autónomas, se producen reducciones en las principales regiones en la producción de carne ovina en España. La única excepción se da en Aragón, que ha pasado en el último año de 6.212 a 6.444 toneladas, por lo que sube un 3,7%. Por su parte, Castilla y León baja un 4,9% para llegar a las 16.117 toneladas, Castilla-La Mancha pierde un moderado 1,3% y se sitúa en 7.689 toneladas, mientras que la más perjudicada es Cataluña, que pierde hasta un 14,9% de su capacidad de sacrificio ovina y se queda en 6.771 toneladas. También hay descensos del 4,5% en Murcia, del 3,3% en la Comunidad Valenciana y del 1% en Andalucía.

 

 

 

El precio del cabrito lechal en Andalucía, principal comunidad autónoma española en el censo de caprino, se ha revalorizado de forma muy importante durante el último verano, según los datos estadísticos oficiales de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía. Así, el cabrito lechal comenzó el verano en julio con una cotización de 412,98 euros por 100 kilogramos de animal en vivo, mientras que en la actualidad el precio es de 458,39 euros. Por lo tanto, se ha producido un importante incremento porcentual del 11% durante estos meses de verano.

 

Respecto a la evolución interanual, los datos también son bastante positivos, ya que el verano de 2019 fue anormalmente bajo en precios del caprino de carne. Así, hace un año el precio medio era de 417,22 euros por cien kilogramos de animal en vivo, por lo que el incremento es del 9,9%.

 

Estos datos se elaboran mediante las encuestas con un número fijo de explotaciones ganaderas, en este caso de caprino, distribuidas por toda la geografía andaluza.

 

 

 

El mercado de la carne de ovino sigue experimentando un descenso importante en el presente año, debido al cierre de la hostelería y al efecto de la pandemia por el coronavirus. Según muestran los datos oficiales de las Encuestas de Sacrificio de Ganado, elaboradas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en el periodo de enero a mayo del presente año se produjeron en España un total de 46.181 toneladas de carne de ovino, lo que significa una reducción del 6,7% frente a las 49.499 toneladas del mismo periodo del año pasado.

 

Las dos principales comunidades autónomas españolas en producción de carne de ovino también han experimentado descensos, aunque algo más matizados que la media nacional. Castilla y León ha pasado de 14.143 a 13.379 toneladas, por lo que desciende un 5,4%. Por su parte, la evolución de Castilla-La Mancha ha sido de 6.389 a 6.032 toneladas, por lo que ha bajado un 5,6%. Más significativo resulta la reducción que se ha dado en Cataluña, que ha sido del 15,4% y se queda en 5.523 toneladas.

 

Por su parte, el número de sacrificios ovinos en los cinco primeros meses del año ha sido de 3.823.350 animales, por lo que ha descendido un 7,4% respecto a los 4.129.589 ovinos que habían pasado por los mataderos en los cinco primeros meses del ejercicio 2019.

 

 

 

El número de ejemplares caprinos que fueron sacrificados en los mataderos españoles se redujo de forma significativa durante el pasado mes de mayo, como efecto del cierre de la hostelería por el confinamiento decretado a raíz de la pandemia por COVID-19. El descenso se cifra en un espectacular 19,1%, ya que en mayo de este año hubo un total de 75.869 sacrificios, frente a los 93.773 que hubo en mayo del pasado ejercicio.

 

Sin embargo, el volumen de carne producida no cayó en dimensiones parecidas. Únicamente lo hizo en un 7,9%, al pasar de las 778 toneladas de mayo de 2019 a las 716 toneladas del presente ejercicio. Este hecho se produjo por un importante aumento del peso medio de las canales de los animales sacrificados, lo que indica que se han enviado a matadero menos animales jóvenes, seguramente a la espera de una mejor evolución del mercado en meses posteriores. Así, los pesos medios pasaron de 8,30 a 9,44 kilogramos en apenas un año.

 

Respecto al balance anual de 2020, contabilizando los cinco primeros meses del ejercicio y comparando esos datos con el mismo periodo de 2019, se ha producido una caída del 9,3% en el número de sacrificios y del 4,8% en el peso total. Tres de las cuatro principales comunidades autónomas en producción de carne caprina sufren descensos en estos cinco primeros meses del año: Andalucía (-1,7%), Murcia (-10,8%) y Castilla-La Mancha (-26,8%). Únicamente se sale de esta tónica Castilla y León, que aumenta un 5,8%.

 

 

 

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos rechaza la intención de la Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino de Carne (Interovic) de aplicar una nueva Extensión de Norma sobre el sector, la cual le permitiría cobrar de los productores de ovino y caprino 0,06 euros por animal sacrificado durante los próximos cinco años.

 

Unión de Uniones se muestra contraria y afirma que, de aprobarse, se alcanzarían trece años seguidos de extensión de norma en los que Interovic habría recaudado más de 16,6 millones de euros, a los que habría que sumar las ayudas europeas.

 

Este “impuesto” a los productores, tal y como lo califica la organización, supondría un coste adicional y de dudosa eficacia para un sector que ha sufrido duramente las consecuencias del COVID-19 por la reducción del consumo de productos como el lechazo o cabrito.

 

En este sentido, los datos muestran que el consumo de carne de ovino y caprino ha bajado notablemente. Desde 2012, cuando entró en vigor la primera Extensión de Norma y las campañas de promoción, y hasta 2019, el consumo a nivel nacional se ha reducido un 29%, lo que pone en entredicho las campañas de promoción de la interprofesional, a juicio de la organización agraria. “No se puede pretender conseguir resultados distintos haciendo siempre lo mismo” comentan desde Unión de Uniones. “A la vista de los datos, la fórmula utilizada en los últimos ocho años no ha sido suficientemente efectiva”.

 

De cara a paliar la situación del sector, la organización propone no incrementar los costes de los ganaderos con el pago a Interovic, contar con una representatividad real del sector productor en la misma, habilitar ayudas significativas a las explotaciones del sector ya que las articuladas en mayo por el Ministerio eran muy pobres y mejorar la posición de este sector de cara a la reforma de la PAC, entre otros aspectos.

 

 

 

·       La ganadería tradicional de ovejas y cabras elimina, reutilizándola, la cubierta vegetal que es la antesala de un gran incendio forestal

 

 

 

·       Hasta 3 kilos de rastrojos y hierba seca es lo que puede limpiar una oveja en un día pastando por el monte fomentando, además, la biodiversidad

 

 

INTEROVIC LOGO

 

El descenso de la población de los pueblos y la extinción de los oficios tradicionales realizados por sus habitantes han llevado a los montes a una situación de abandono. Una de las principales preocupaciones que plantea este escenario es la generalización de biomasa vegetal lista para arder cuando llega el verano, marcado por las altas temperaturas y la falta de lluvias.

 

Afortunadamente, según señala la Organización Inteprofesional Alimentaria del Ovino y el Caprino (Interovic), los consumidores tienen en su mano una herramienta para actuar en defensa del patrimonio natural. “Con el sencillo gesto de incluir carnes de lechal, cordero y cabrito en su lista de la compra, están contribuyendo a perpetuar nuestra ganadería tradicional, esa que sigue sacando a los rebaños a trasegar”, señala.

 

La costumbre milenaria de mover a las cabras y ovejas para proporcionarles su alimento representa, en la actualidad, una forma eficaz y sostenible de mantener limpios los montes y las cañadas. Una cabra adulta ingiere entre 1,5 y 2,5 kilogramos diarios de materia vegetal seca (350 a 1.500 gramos de hojas y brotes de matorrales). Las ovejas adultas, en pastoreo, pueden consumir de 2 a 3 kilogramos de materia seca diaria (matorral y especies leñosas). Una forma de convertir deshechos vegetales peligrosos, de los que no se ocupa nadie, en un recurso delicioso, de proximidad y nutricionalmente excelente, las carnes de lechal, ovino y caprino de origen europeo.

 

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El abandono de los oficios rurales y el descenso de las explotaciones ganaderas incrementan las posibilidades de que un gran incendio se produzca, al disponer el fuego de una capa de combustible lista para arder a nivel del suelo. Un coadyuvante que la ganadería tradicional se encarga de eliminar. Los beneficios medioambientales a los que se contribuye apostando por estas carnes en la alimentación van más allá del aprovechamiento de los recursos vegetales. Las cabras y las ovejas son unas polinizadoras naturales. El movimiento de sus rebaños, guiadas por los pastores, fomenta la biodiversidad por la dispersión de las semillas, que se quedan enredadas en la lana o que se dispersan a través de las heces.

 

“Las carnes de lechal, cordero y cabrito tienen todo lo necesario, a nivel nutricional y organoléptico, para ser un habitual de nuestras cestas de la compra. Tanto en los cortes tradicionales como en las nuevas elaboraciones. Además, a la hora de apostar por ellas, los ciudadanos pueden disfrutar con la tranquilidad de estar contribuyendo al futuro de nuestro medio ambiente y de nuestro tejido rural” concluye Interovic.

 

 

 

La cotización del cabrito lechal se ha disparado en los dos últimos meses en Andalucía, la principal comunidad autónoma española en censo caprino, según los datos que se registran en los ‘Precios semanales ganaderos’, elaborados por los servicios estadísticos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía. En la actualidad, el precio medio de este producto se sitúa en 420,87 euros por cien kilogramos de animal en vivo, según la encuesta realizada por la administración autonómica con varias explotaciones caprinas ubicadas por todo el territorio andaluz. Ocho semanas atrás, en pleno mes de mayo, la cotización media apenas era de 327,74 euros por cien kilos en vivo. Por lo tanto, se ha producido un fuerte incremento del 28,4%.

 

La evolución ha sido tan positiva que incluso ha mejorado los datos que se tenían de este producto en el verano del pasado año. Todo ello después de superar la crisis de consumo en hostelería derivada de su cierre por el estado de alarma decretado a raíz de la pandemia de COVID-19. El pasado año, a estas alturas, el precio del cabrito lechal en Andalucía apenas estaba en 342,25 euros por cien kilos, por lo que el incremento interanual es del 23%.

 

 

 

 

El consumo de carne de ovino y caprino fresca continúa en niveles excesivamente bajos. Los últimos datos del Panel de Consumo Alimentario, que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y que están actualizados al pasado mes de marzo, sitúan el consumo de la carne de pequeños rumiantes en 59,9 millones de kilogramos en el periodo que va de abril de 2019 a marzo de 2020. Esta cantidad es un 4% inferior a los 62,4 millones de kilogramos que se habían consumido en el año móvil inmediatamente anterior.

 

Al menos, por lo que se refiere al valor comercial, el descenso que se ha registrado es inferior, lo que indica que se ha producido una cierta revalorización en la carne de ovino y caprino en el último año. Así, se ha pasado de 680,93 a 667,80 millones de euros en los periodos analizados, lo que indica una reducción porcentual que se sitúa en el 1,9%.

 

Estos datos han provocado que el consumo por persona haya caído hasta niveles de 1,31 kilogramos anuales, lo que indica una paulatina reducción en este concepto. Por ejemplo, si se compara con los datos de 2015, hace apenas un lustro, el consumo por persona estaba en 1,70 kilogramos, por lo que desde entonces se ha producido una reducción del 22,9%.

 

 

 

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