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La tuberculosis en pequeños rumiantes es una enfermedad desatendida, a pesar de su gran impacto en la producción de cabras y ovejas y en la salud pública mundial. La conciencia sobre el papel de los pequeños rumiantes en la epidemiología de la tuberculosis animal ha aumentado en las últimas dos décadas. Sin embargo, existe una falta de estandarización de procedimientos y estimaciones cuantitativas sólidas sobre la precisión de las pruebas de diagnóstico de tuberculosis en la literatura científica.

 

Para abordar esta brecha de conocimiento, un estudio científico realizado por investigadores españoles vinculados principalmente con el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet), vinculado con la Universidad Complutense de Madrid, recopiló y resumió toda la información disponible sobre el uso de técnicas de diagnóstico ante-mortem en pequeños rumiantes mediante un proceso de revisión sistemática. Además, se realizó un metaanálisis de efectos aleatorios para estimar por separado la sensibilidad y la especificidad de las pruebas basadas en células entre los estudios recuperados en cabras. Los estudios incluidos en el metaanálisis también se evaluaron utilizando la cvaluación de la calidad de los estudios de precisión diagnóstica incluidos en revisiones sistemáticas adaptadas para pruebas de diagnóstico en animales.

 

Las estimaciones de sensibilidad de la prueba de tuberculina intradérmica única, la prueba de tuberculina intradérmica comparativa y el ensayo de liberación de interferón-gamma fueron menores que los reportados previamente en bovinos, independientemente de los criterios de interpretación. Sin embargo, la especificidad fue adecuada para todas las pruebas, excepto para la prueba única en rebaños vacunados.

 

Este estudio proporciona una descripción general de la precisión de las pruebas de diagnóstico para la tuberculosis en cabras. Sin embargo, la considerable heterogeneidad entre estudios encontrada obstaculizó la interpretación concluyente de las estimaciones combinadas de sensibilidad y especificidad. Por tanto, son necesarios más estudios en pequeños rumiantes para optimizar el diagnóstico de sensibilidad, lo que podría ayudar a diseñar estrategias de control efectivas, acelerar la erradicación de la tuberculosis en estas especies y armonizar los procedimientos de prueba.

 

Este estudio se ha publicado en la revista científica Preventive Veterinary Medicine, firmado por los siguientes autores: A. Roy, J.A. Infantes Lorenzo, M.L. de la Cruz, L. Domínguez, J. Álvarez y J. Bezos.

 

 

 

La Conselleria de Agricultura de la Comunitat Valenciana comunicó recientemente su intención de redactar un programa de vigilancia y control de la fiebre Q. Su primera intención era darle un enfoque “tradicional”, el propio de una enfermedad vinculada al ganado, al vacuno, ovino-caprino…, según informa el Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante. Los consejos autonómicos de los colegios valencianos de veterinarios y de médicos, sin embargo, han aunado esfuerzos para que tal perspectiva no se consolide. Muy al contrario, en lo que constituye una de las primeras iniciativas de esta naturaleza bajo el principio ‘One Health’, sendas corporaciones han presentado alegaciones conjuntas, que empiezan por describir la patología como “una zoonosis causada por la bacteria Coxiella burnetii que presenta una gran repercusión desde el punto de vista de la salud humana y animal”. No en vano, la fiebre Q es ya la zoonosis más diagnosticada en personas de esta provincia y una de las más veces confirmada también en la Comunitat.

“Un número importante de casos -advierten literalmente las alegaciones presentadas- aparecen en zonas urbanas, sin contacto con rumiantes o relacionadas con otro tipo de animales, como gatos o ratones o con lugares contaminados por sus excrementos, como solares o zonas periurbanas”.

 

De ahí, que la propuesta conjunta de sendos colectivos para la redacción de la futura orden sea “establecer un enfoque One Health”. Y acto seguido, la exposición razonada con citas científicas remitida a las autoridades, insiste en que la vigilancia de esta zoonosis “no solo debe establecerse desde el punto de vista del control sanitario del ganado sino también teniendo en consideración el control sanitario de los animales que conviven en el entorno urbano”.

 

La segunda alegación conjunta defiende la necesidad de que la norma recoja la posibilidad de un plan de formación y sensibilización para las personas con “alto riesgo laboral” como es el colectivo veterinario, tanto en clínicas de animales de compañía como entre los profesionales que trabajan en el sector ganadero o incluso en protectoras o centros de recuperación. Formación sobre aspectos epidemiológicos y de control de la fiebre Q que, además, debiera extenderse “al personal sanitario (médico, enfermería, farmacia) de los centros de atención primaria, los centros de salud pública y los hospitales”.

La tercera alegación insiste en mejorar la vigilancia y control mediante la investigación y diagnóstico diferencial de los casos sospechosos y gracias a la instauración, a través del veterinario de explotación, de un programa sanitario que incluya, al menos, la vacunación.

 

Todos los profesionales veterinarios que intervienen en la ejecución de las pruebas de campo del Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina deben haber superado cursos de formación reglada en los aspectos teóricos, prácticos y de base legal en cuanto al diagnóstico de la tuberculosis bovina, que incluirán una prueba de validación de la técnica sobre animales infectados y/o sensibilizados por ‘M. tuberculosis complex’ y animales no infectados/sensibilizados, según describe el propio Ministerio de Agricultura.

 

La superación de estos cursos es obligatoria para los profesionales que inicien por primera vez la realización de la prueba, debiéndolos superar dentro del primer año en que ejerzan dicha actividad, pudiendo transitoriamente realizar las mismas con fines diagnósticos como profesionales en prácticas, junto a profesionales experimentados, hasta la superación de los cursos. Este programa de control también afecta al ganado caprino que tiene relación epidemiológica con el vacuno.

 

Además, posteriormente es necesario realizar cursos de actualización cada tres años, una vez superados los cursos de formación reglada teórico-práctica. El plazo para que los veterinarios autorizados realicen estos cursos de actualización es de seis meses una vez cumplido el plazo de tres años desde la obtención del certificado del curso de formación reglada teórico-práctica o del curso de actualización anterior.

 

 

 

 

El último foco de fiebre aftosa en España se detectó en una explotación de ganado bovino en la comarca de Talavera de la Reina, en junio de 1986. Posteriormente, en el año 1989, se prohibió la vacunación frente al virus de la fiebre aftosa en España, siendo desde entonces considerado como país libre sin vacunación.

 

La vigilancia que se realiza en España para la fiebre aftosa está en línea con las normas establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y por la normativa comunitaria, y es similar a la vigilancia establecida en otros países de la Unión Europea (UE), según describe el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en su página web.

 

El hecho de ser un país libre sin vacunación en el que los animales no presentan ninguna inmunidad, asociado al hecho de que los síntomas de esta enfermedad sean muy característicos, hace que la vigilancia de la fiebre aftosa sea pasiva, tanto en animales domésticos como en animales silvestres, descartando laboratorialmente los casos en que se declara una sospecha clínica por aparición de signos compatibles.

 

Este tipo de vigilancia se basa en dos elementos esenciales: el reconocimiento de los síntomas característicos de la enfermedad en las distintas especies animales y la notificación inmediata a los servicios veterinarios oficiales de cualquier sospecha que se produzca. “Sólo de esta forma se podrá llevar a cabo una respuesta rápida a cualquier incursión de la enfermedad en nuestro territorio”, finaliza el Ministerio.

 

 

 

 

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía desarrolla el programa de brucelosis ovina y caprina de 2020 con el objetivo de lograr la erradicación total, debido al avance en la lucha contra la enfermedad y que únicamente hay cuatro provincias que no son oficialmente indemnes, mientras que únicamente en Almería se presentaron casos durante el pasado ejercicio 2019.

 

Para el mantenimiento de la calificación sanitaria en explotaciones M3 y M4 ubicadas en las provincias no declaradas oficialmente indemnes (Almería, Granada, Málaga y Jaén), el diagnóstico se efectuará sobre una fracción del rebaño, que incluirá:

 

-      Todos los animales machos enteros de más de seis meses.

 

-      Todos los animales introducidos en la explotación después del control precedente.

 

-      El 25 % de las hembras en edad fértil, sin que su número pueda ser inferior a 50 por explotación, salvo en explotaciones con menos de 50 hembras de esas características, en las que se controlarán todas las hembras.

 

Esta fracción de muestreo no se podrá aplicar en el paso de calificación de explotaciones M3 a M4.

 

Además, en las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla, al ser territorios declarados oficialmente indemnes de brucelosis, esta fracción de muestreo no será aplicable, debiéndose controlar el 100% de los animales mayores de seis meses presentes en la explotación.

 

 

 

 

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, presidió la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural en la que se aprobó la distribución territorial de 78,2 millones de euros para varias líneas de actuación en el sector primario.

Por lo que respecta a la sanidad animal, se distribuyen 1.691.333,18 euros para la erradicación de enfermedades animales, que se añaden a los 8 millones de euros que ya fueron repartidos en la Conferencia Sectorial de abril.

Con estas partidas, se apoya la indemnización por sacrificio de animales positivos a tuberculosis bovina, brucelosis bovina, brucelosis ovina y caprina, tuberculosis caprina, salmonelosis, encefalopatías espongiformes transmisibles y leucosis enzoótica bovina. También a los programas de vigilancia de encefalopatías espongiformes transmisibles y a los vaciados sanitarios por sacrificio obligatorio y otras medidas tras declaración de foco de enfermedad.

Estos fondos procedentes de esta Conferencia Sectorial van destinados a las siguientes comunidades autónomas, con las partidas señaladas en euros: Andalucía (203.070), Aragón (73.435), Asturias (18.862), Baleares (3.522), Canarias (5.868), Cantabria (10.180), Castilla-La Mancha (203.757), Castilla y León (537.118), Cataluña (84.558), Extremadura (348.097), Galicia (161.549), La Rioja (29.932), Madrid (1.750) y Murcia (9.638).

 

 

La brucelosis se considera una infección endémica en rumiantes en determinados países en desarrollo. Así, se han reportado infecciones por ‘Brucella abortus’ y ‘B. melitensis’ en animales domésticos y humanos en el país. Este estudio tuvo como objetivo identificar la carga de los anticuerpos anti-Brucella en pequeños rumiantes, así como los posibles factores de riesgo asociados con su aparición en nueve granjas ganaderas institucionales.

Se recogieron un total de 1.000 sueros (500 ovejas y 500 cabras). Las muestras se seleccionaron por Elisa indirecto para anticuerpos anti-Brucella lisos, seguido de detección en serie por PCR en tiempo real. En general, el 5,1% (51/1000) de los sueros se encontraron seropositivos para los anticuerpos con una prevalencia del 5% (25/500) en cabras y del 5,2% (26/500) en ovejas.

No se observó asociación significativa entre la seropositividad y el sexo o las especies de los animales. Lo que sí quedó probado es que los programas de cribado de bioseguridad y detección de brucelosis en las granjas deberían mejorarse en estas granjas.

El artículo se ha publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, con la firma de los siguientes autores: Tariq Jamil, Qudrat Ullah, Falk Melzer, Muhammad Saqib, Muhammad Hammad Hussain, Huma Jamil, Muhammad A. Iqbal, Usman Tahir, Shakeeb Ullah, Zafar I. Qureshi, Stefan P. Schwarz y Heinrich Neubauer.

 

 

Para el análisis de la evolución de la lucha contra la brucelosis ovina y caprina producida por ‘Brucella melitensis’, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado su informe final correspondiente al ejercicio 2019, en el que se realiza el estudio epidemiológico descriptivo basado en la evaluación de los indicadores disponibles históricamente, y que están basados en la normativa comunitaria de elaboración y presentación de informes sobre los Programas Nacionales de Erradicación de Enfermedades.

El número total de explotaciones investigadas fue de 38.355, con un total de 1 rebaño positivo a ‘B. melitensis’ (3 en 2018), lo que supone una prevalencia de rebaño del 0,003%, frente al 0,01% del año 2018. Adicionalmente se ha detectado por primera vez en España un rebaño infectado por ‘B.suis biovar 2’, de carácter autolimitante. Otro indicador epidemiológico de interés y con favorable evolución es la prevalencia de animales o número de animales positivos en 2019, que fue del 0,0001%, frente al 0,0002% del año 2018.

“En definitiva, la evolución de la prevalencia e incidencia de rebaños y de la incidencia de animales en 2019 ha sido muy favorable”, según señala el propio Ministerio.

 

 

La tuberculosis es una zoonosis grave de carácter crónico que afecta a multitud de reservorios domésticos y salvajes, incluyendo el ganado caprino. Las repercusiones de esta enfermedad en el ganado caprino son tanto económicas como sanitarias. Aunque existen programas específicos de control en determinadas comunidades autónomas, en la actualidad no se dispone de un programa estatal de erradicación. Por este motivo, se inicia el proyecto ‘Herramientas para alcanzar la erradicación de la tuberculosis caprina’ (GoaTBfree), con una duración de tres años financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y formado por tres centros de investigación líderes en epidemiología, patología, diagnóstico y vacunación contra la tuberculosis en ganado: Visavet, IRTA-CReSA y Neiker.

 

En general, los factores de riesgo que pueden provocar la aparición de brotes tanto en el ganado bovino como en el caprino son los movimientos de animales, infecciones residuales o el contacto con la fauna silvestre. Sin embargo, la reducción de la prevalencia de la enfermedad en el ganado caprino ha sido mucho más acelerada que en el ganado bovino. Para evaluar estas diferencias, el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet), de la Universidad Complutense de Madrid, que también es Laboratorio Europeo de Referencia en tuberculosis bovina, aportará su conocimiento y experiencia en epidemiología de la tuberculosis animal, principalmente en la evaluación de factores de riesgo relacionados con la erradicación de la tuberculosis bovina en España, y el diagnóstico y control de la enfermedad. 

 

Diagnosticar la enfermedad es clave para detectar estos brotes con la máxima antelación y alcanzar la erradicación de la enfermedad. No obstante, una de las dificultades que se presenta en ocasiones es que la vacunación contra la paratuberculosis, así como la exposición a otros microorganismos, pueden originar interferencias en el diagnóstico de la tuberculosis caprina y dificultar en cierto modo su erradicación. Este tipo de vacunación está permitida en cabras a diferencia del ganado bovino. Estos problemas de interferencia en el diagnóstico y de obtención de permisos son aún mayores si se trata de vacunas contra la tuberculosis. El Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker) estudiará este problema y también desarrollará los prototipos vacunales y autovacunas que se utilizarán en el proyecto. Gracias a su experiencia en microbiología e inmunología y en el desarrollo de modelos animales, los prototipos vacunales se evaluarán en sus instalaciones de nivel de bioseguridad 3 (NBS3), primero en un modelo de cobaya y de ratón y después en cabras. El estudio se centrará en analizar el efecto de las vacunas y las interferencias que éstas pueden producir en el diagnóstico utilizando indicadores de protección y respuesta inmunológica.

 

La experimentación con los candidatos vacunales se llevará a cabo en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA), que dispone también de instalaciones NBS3. El equipo tiene experiencia en patología, respuestas inmunes y vacunación especialmente en cabras y también se encargará de realizar las pruebas con los prototipos vacunales en rebaños de cabras positivas en las que también estudiará los efectos de las vacunas sobre el diagnóstico de la tuberculosis y evaluará nuevas herramientas de diagnóstico compatibles con la vacunación.

 

 

 

 

El Diario Oficial de Extremadura ha publicado la resolución de la Dirección General de Agricultura y Ganadería, por la que se establecen medidas frente a las enfermedades objeto de saneamiento ganadero.

 

En el caso de la brucelosis ovina y caprina, se mantiene la prohibición de la vacunación de ovinos y caprinos frente a ‘Brucella melitensis’ en todas las explotaciones de pequeños rumiantes de Extremadura. Las excepciones a esta prohibición generalizada contempladas en el Programa de Erradicación de Brucelosis ovina y caprina 2020 y siguientes se aplicarán a través del Servicio de Sanidad Animal de esta Dirección General tras la valoración del riesgo epidemiológico y cumpliendo lo establecido en el Programa Nacional de Erradicación de la Brucelosis ovina y caprina.

Las explotaciones ovinas y caprinas en las que se detectasen animales reaccionantes positivos a cualquiera de las técnicas diagnósticas de brucelosis oficialmente reconocidas y se confirmara la presencia de ‘B. melitensis’ o esta presencia no se pudiera descartar, serán objeto de vaciado sanitario obligatorio. En el caso de que en una explotación ovina y caprina se detectaran reactores positivos a algunas de las técnicas diagnósticas de brucelosis bovina oficialmente aprobadas, el Servicio de Sanidad Animal de esta Dirección General podrá someter a las explotaciones ovinas y caprinas relacionadas epidemiológicamente con aquella o sobre las que se presuma riesgo epidemiológico de estar contagiadas, o poder estarlo, a los controles sanitarios que considere necesario a fin de verificar la ausencia de brucelosis.

 

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